Al conocer más a León XIV, nos asombramos por su cálida cordialidad y cercanía, su serena constancia y su especial atención hacia los más necesitados, como lo resalta en su Exhortación Apostólica Dilexi te. Su disposición para escuchar y dialogar refleja un profundo respeto. Es un experto en atender a quienes se encuentran “heridos por la vida”, como evidenció en su visita a la prisión de Barcelona, donde su mirada serena y comprensiva generó confianza a su paso por las calles en el papamóvil. Sus discursos, respuestas a preguntas y homilías son siempre claros y profundos.