Este episodio es la historia de alguien que, sin haber visto nunca un avión de cerca, decidió enfrentar lo desconocido y convertirse en paracaidista militar, motivado por un símbolo que representa honor, sacrificio y hermandad: la boina roja. Proveniente de una familia con profundas carencias materiales, con paredes improvisadas de cobijas pero con la mente firme y enfocada, entendió desde muy joven que los factores externos no determinan el destino cuando existe disciplina.
A través del adiestramiento, el esfuerzo y la constancia, logró integrarse a uno de los grupos más selectos del Ejército: la Brigada de Fusileros Paracaidistas, formando parte de unidades de infiltración y exigiéndose siempre estar entre los mejores soldados. El salto al vacío no solo fue físico, también fue mental: dejar la vida civil, abrazar la disciplina militar y convertir el miedo en una herramienta de crecimiento.
Tras cumplir ese sueño, la vida le tenía preparada su prueba más dura. Durante la práctica de su deporte favorito, un salto deportivo, los paracaídas se enredaron en el aire. Un reserva se abrió, el propio también, y después vino el silencio. La pérdida del conocimiento, el impacto, el dolor, el no sentir las piernas. Despertar y desmayarse por momentos en un hospital, sin saber si volvería a caminar.
La recuperación fue otra forma de combate: primero levantarse de la cama, después de una silla de ruedas, luego volver a aprender a caminar. Paso a paso, con la misma disciplina que lo formó como soldado, decidió no rendirse. Cuando muchos habrían cerrado ese capítulo, él tomó la decisión más difícil: volver a enfrentar el vacío.
Su camino lo llevó a una cultura distinta, sin conocer el idioma, viviendo en una casa de campaña en una zona de salto en Estados Unidos, sobreviviendo con lo mínimo, comiendo lo mismo durante meses, pero con un objetivo claro. Con el tiempo, logró abrirse paso en el mundo del paracaidismo deportivo, convertirse en fotógrafo aéreo, instructor tándem e instructor de paracaidismo deportivo.
Esta no es solo una historia de saltos, caídas o paracaídas. Es un testimonio de disciplina, enfoque y resiliencia. Una prueba de que los sueños se cumplen cuando la mente está entrenada, el carácter es firme y el miedo deja de ser un límite para convertirse en impulso.