Si le preguntamos a la mayoría de las personas qué es la gracia de Dios, responderán: “un favor inmerecido”. De hecho, la Biblia enseña que, a pesar de nuestra vida pecaminosa Dios nos ama, gracias a la muerte de Cristo somos perdonados y estamos “justificados” ante Dios y tenemos garantizada el acceso al cielo.
Tito 2:11
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
No hemos pagado nada para merecerla.
Pablo dijo en Romanos 3:24: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia”. Es decir, la gracia implica que Dios nos da la salvación gratuitamente. Es gracia porque es gratis. Él nos da libremente la salvación y todos los beneficios de la misma.
Pero ¿qué pasa con mi vida actual?
La gracia nos capacita para servir a Dios y compartir el evangelio
“De este evangelio fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me fue dado según la operación de su poder .” (Efesios 3:7)
La gracia potencia las buenas obras
“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8).Dios nos da gentilmente dones de servicio y nos capacita para usarlos
“Tenemos diferentes dones , según la gracia que nos es dada” (Romanos 12:6).
La gracia es dada por el Espíritu Santo, pero Tenemos que abrirnos an ella, tenemos que interactuar con ella mediante el entrenamiento en nuestra vida diaria para recibirla, responder an ella y trabajar con ella. Por supuesto, que el entrenamiento y el trabajo para hacer uso de la gracia de Dios no significa que podamos ganarla. Sino que tiene que ver con una actitud de obediencia, es El esfuerzo ponemos en la acción. Dios nos da la responsabilidad y la elección de obrar bajo su gracia.
Jesús nos comisionó En Mateo 10:8
Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los que tengan alguna enfermedad en la piel, expulsen a los demonios. Den por gracia lo que por gracia recibieron.
En términos prácticos, Si fuiste sanado, ve y sana a otro.
La gracia puede ayudarnos hacer su voluntad de hacer en nosotros y por nosotros lo que nunca podríamos hacer por nuestra cuenta. Es una acción, no un atributo. La gracia nos capacita desde dentro para vivir correctamente y como reflejar la gracia de Dios en nuestras vidas y en nuestras interacciones con los demás . La gracia nos enseña a negar la impiedad y a vivir de maneras que agraden a Dios.