En este episodio te cuento cómo crecí en un país donde la belleza era casi una religión, cómo sobreviví a la fábrica de reinas que me enseñó a compararme, y por qué, aunque creamos que los tiempos cambiaron, seguimos midiendo nuestro valor por un reflejo.
Hablamos de Miss México, del negocio millonario detrás del Miss Universo, del efecto halo, del cuerpo millennial, de los filtros, de la culpa, del algoritmo y de todo lo que se esconde detrás de la frase “me quiero, pero…”.
Y sí, traigo datos reales —porque mente racional acuariana, baby— que muestran cómo la presión estética, el amor propio y la búsqueda de aprobación se cruzan en esta generación.
Este episodio es un recordatorio de que la belleza importa, sí, pero no debería doler.
Y que lo verdaderamente hermoso no se mide, se siente.
Si alguna vez te comparaste, si te costó mirarte con ternura o si estás aprendiendo a quererte sin filtros… este episodio es para ti. Porque la belleza sin libertad es solo una jaula decorada, y ya tuvimos demasiadas jaulas.
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Escúchalo, reflexiona, y si resuena contigo… compártelo con alguien que también esté aprendiendo a mirarse con amor.