Redescubramos la esperanza a la luz de la certeza de saber que Dios, por el inmenso Amor que nos tiene, envió a su Hijo a salvarnos. El Hijo, Jesús, quien vendrá un día por cada uno para llevarnos a la vida eterna y preguntarnos por el amor, camina cada día a nuestro lado siendo la fortaleza y la alegría de quien quiera recibirle. Digámosle con fe: ¡Ven, Señor Jesús!