Esta última reflexión el Papa Benedicto, antes de entrar a la Resurrección es un texto lleno de significado reconciliador. Nos explica, que sin Cristo, ninguna obra nuestra, por muy buena que fuese, podría habernos ganado la reconciliación y la salvación que nuestra alma y corazón anhela. Sólo un sacrificio expiatorio: el de Cristo amándonos hasta el extremo. Y con Él y en Él, el nuestro.