En este capítulo de «Para qué tanta prisa», durante su estancia en Alemania, las luchas de Marta aumentan, pues solo ve dificultades. Está cegada por su egoísmo y lo que le falta es amor. Ha encontrado la mirada de Jesús, y solo tiene que seguirle. ¿Conseguirá María con sus consejos poder ayudarla?