En el corazón del pensamiento humano late una tensión constante entre lo que creemos
saber y lo que, al examinarlo de cerca, se desmorona en contradicciones sutiles pero
profundas. Estas grietas en la lógica no son errores, sino señales. Se las conoce como
paradojas: afirmaciones, situaciones o razonamientos que, partiendo de premisas
aparentemente válidas y mediante un proceso lógico aparentemente correcto, conducen
a conclusiones que se contradicen entre sí, desafían la intuición o violan principios
fundamentales del sentido común.