En este video, la ruptura del sentido y de la estructura narrativa misma se quiebran gracias a la saturación de la acción, de tal grado que se produce un glich, suspendiendo el sonido, lo cual es un elemento fundamental, una marca del personaje principal y una función que define el propósito de la historia (prácticamente, un destinador greimasiano). La segunda parte del video es una digresión, también, en las posibilidades del ocio y el metajuego.