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Mosheh recuerda a los Benei Yisrael que si guardaren los decretos de El Eterno, Él guardará el pacto y misericordia que juró a sus padres, lo que se traduce en bendiciones materiales, la fertilidad de hombres y mujeres, además de que ninguna enfermedad les afectaría. Pero no se deberá servir a dioses extraños. Si hubiere duda en cuanto a cómo exterminar naciones más numerosas, El Eterno mismo dice que no deberán tener temor porque Él hará con ellos como hizo con Mitsrayim. No serán acabadas totalmente desde el principio para que las fieras del campo no aumenten contra Yisrael. El Eterno entregará esas naciones para que sean destruidas; deberán ser quemadas las esculturas, y no se podrá codiciar nada ni llevar lo que sea anatema a la casa.
Deberán ser cumplidos los mandamientos dados por El Eterno para que Yisrael viva y entre a la Tierra Prometida. El pueblo deberá recordar que fue afligido y probado para saber lo que había en su corazón, si había de guardar los mandamientos. El pueblo fue sustentado con el man, para serle mostrado que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de la palabra salida de la boca de El Eterno. Su vestido nunca se envejeció ni su pie se hinchó en todo ese tiempo; es necesario reconocer que El Eterno castiga como el padre al hijo; por tanto hay que guardar los mandamientos y temerLe, porque Él introduce a Yisrael en una tierra fructífera en la cual no faltará nada; después de comer y saciarse, debemos bendecir a El Eterno. No debemos olvidar a El Eterno, cumpliendo sus mandamientos, no sea que saciados olvidemos que Él fue nuestro sustentador y creamos que todo sucedió por nuestra fuerza. Debemos acordarnos de Él, pues de lo contrario pereceremos.
By More YojananMosheh recuerda a los Benei Yisrael que si guardaren los decretos de El Eterno, Él guardará el pacto y misericordia que juró a sus padres, lo que se traduce en bendiciones materiales, la fertilidad de hombres y mujeres, además de que ninguna enfermedad les afectaría. Pero no se deberá servir a dioses extraños. Si hubiere duda en cuanto a cómo exterminar naciones más numerosas, El Eterno mismo dice que no deberán tener temor porque Él hará con ellos como hizo con Mitsrayim. No serán acabadas totalmente desde el principio para que las fieras del campo no aumenten contra Yisrael. El Eterno entregará esas naciones para que sean destruidas; deberán ser quemadas las esculturas, y no se podrá codiciar nada ni llevar lo que sea anatema a la casa.
Deberán ser cumplidos los mandamientos dados por El Eterno para que Yisrael viva y entre a la Tierra Prometida. El pueblo deberá recordar que fue afligido y probado para saber lo que había en su corazón, si había de guardar los mandamientos. El pueblo fue sustentado con el man, para serle mostrado que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de la palabra salida de la boca de El Eterno. Su vestido nunca se envejeció ni su pie se hinchó en todo ese tiempo; es necesario reconocer que El Eterno castiga como el padre al hijo; por tanto hay que guardar los mandamientos y temerLe, porque Él introduce a Yisrael en una tierra fructífera en la cual no faltará nada; después de comer y saciarse, debemos bendecir a El Eterno. No debemos olvidar a El Eterno, cumpliendo sus mandamientos, no sea que saciados olvidemos que Él fue nuestro sustentador y creamos que todo sucedió por nuestra fuerza. Debemos acordarnos de Él, pues de lo contrario pereceremos.