El Eterno condujo a Yisrael por
el desierto de Yam Suf, evitando pasar por tierra de los filisteos. Con ellos
fueron llevados los huesos de Yosef. El Eterno guiaba de día como columna de
nube y de noche como columna de fuego. El Eterno dice a Mosheh que acampen en
Far’öh será endurecido para seguir a Yisrael.