Continuando con su discurso, Mosheh relata que pidió a El Eterno pasar y ver la Tierra Prometida; pero Él se había airado y sólo le permitió ver todo desde la cima del Pisgah pero sin pasar el Yarden; también le dijo que animara a Yehoshua, quien sí pasaría el Yarden. Mosheh exhorta a Yisrael a guardar los mandamientos, para que vivan y entren en la tierra; a ellos no se deberá añadir ni quitar nada. Guardar los decretos será testimonio a las demás naciones, que no tienen a un dios cercano como lo es El Eterno para Yisrael, ni estatutos ni juicios tan justos como los que le fueron dados.