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No es un ejercicio de futurología solemne. Es una provocación. Desde Nueva York y frente a Bloomberg, Samuel García dejó caer —con acento sampetrino incluido— la frase que muchos estaban esperando: “All the way up”. Hasta arriba. ¿Presidencia? Él ya se vio ahí. Y a partir de ese momento se abre un juego político distinto: menos ideología pura, más narrativa, carisma e instinto electoral. En este episodio Jonathan imagina —todavía en clave de broma, pero no tanto— la boleta presidencial de 2030 como un casting. ¿Quiénes mueven emociones? ¿Quiénes conectan en Instagram tanto como en mítines? ¿Puede la política mexicana convertirse en una competencia de “galanes” con poder real?
Samuel, Harfuch, Vila, Alito… partidos que parecen familia feliz hasta que empieza a circular el Bacardí, elecciones intermedias que servirán de termómetro y una pregunta incómoda de fondo: ¿tendríamos en 2030 una mejor oferta política que la de 2024… o solo un mejor storytelling?
Escúchalo. Ríete. Y luego piénsalo dos veces. Porque a veces la política empieza como chiste… y termina en la boleta.
Jonathan habla de Cuba y de una crisis humanitaria que va mucho más allá del debate ideológico; de una señal inesperada en Texas que sacude al trumpismo en su propio bastión; y del oro, que tras alcanzar máximos históricos empieza a caer, revelando algo clave: hoy no mandan los discursos, manda el mercado. Ni la Casa Blanca ni Palacio Nacional toman decisiones en el vacío.
Y cuando parece que el episodio ya lo dijo todo, Fernando SantaCruz entra al territorio más inquietante: la IA. Una inteligencia artificial conduciendo un rover en Marte mientras la mitad de los trabajadores nunca ha usado IA. Agentes que pronto comprarán y negociarán por ti. Apple apostando por leer intenciones antes que palabras. Y un millón y medio de bots que ya crearon religión, economía y reglas propias, sin humanos al mando.
Dos universos paralelos conviviendo al mismo tiempo. La pregunta no es si esto nos afecta. Es si estamos siquiera mirando. Un episodio para pensar, incomodarse y entender por qué, cada vez más, el verdadero poder no está en la política… sino en el mercado y en el código.
¿Y si el dinero dejara de ser necesario? ¿Y si la verdadera riqueza no fuera ganar más, sino que todo costara casi nada?
En este episodio de Parteaguas, Jonathan abre una conversación incómoda y fascinante a partir de las palabras del hombre más rico del mundo. Tras un año difícil para Tesla, Elon Musk no habló de crisis, habló de abundancia: energía casi gratuita, robots trabajando, inteligencia artificial reduciendo costos y un futuro donde el salario mínimo podría alcanzar para una casa, un coche y vacaciones. Optimismo radical que incomoda a los pesimistas… y que obliga a pensar distinto. Pero el episodio no se queda en el futuro. Da un giro inesperado hacia una marca que todos conocemos, que muchos creían muerta y que hoy podría renacer: Tupperware. De la mano de Juan Carlos García Barcala, se cuenta la historia detrás de su caída, su quiebra y la jugada estratégica de Betterware al comprarla. Dos historias, un mismo hilo: cuando el mundo cambia, no gana el más grande ni el más moderno, sino quien entiende dónde sigue estando el verdadero valor.
Pemex dejó de enviar petróleo a Cuba… pero el verdadero silencio está en Asia: cero barriles, cero dólares. En este episodio, Jonathan desmenuza los números que el gobierno no presume, la estrategia de cobrarle más al mercado interno y el lento retiro de México como potencia petrolera exportadora. Entre ironías, datos incómodos y una pregunta final que inquieta —¿quién se está preparando para el colapso?—, este capítulo revela por qué el problema no está en China, sino en casa.
¿A quién se le aplaude cuando el fútbol se cruza con la política, el comercio y los egos presidenciales? En este episodio, Jonathan convierte el próximo Mundial en un mapa incómodo del nuevo orden global: Trump, Milei, Lula, Canadá, Europa… y México atrapado entre banderas que ya no son solo deportivas. Un divertido recorrido por alianzas improbables, tratados comerciales, identidades rotas y por esa vieja verdad que incomoda: en el tablero mundial, no siempre se juega con el corazón. A veces se juega con miedo.
En un mundo obsesionado con la inteligencia artificial, los cohetes privados y los unicornios tecnológicos, enero de 2026 nos regala una ironía deliciosa: la Bolsa Mexicana vence a Wall Street… en parte gracias a una empresa que cobra en casetas. Sí, carreteras de cuota.
En este episodio, Jonathan desmonta el extraño momento financiero en el que lo “aburrido” vuelve a ser sexy: autopistas, bonos gubernamentales, Cetes, aeropuertos y mineras. Mientras Silicon Valley promete el futuro, el dinero grande se refugia en lo de siempre. Vanguard lo recomienda. Los inversionistas obedecen. El dólar se debilita. El peso se fortalece. Y México, maquila incluida, sigue funcionando… sin despegar. Una conversación sobre capital miedoso, gobiernos enamorados del pasado, ricos que juegan en ligas privadas y un sistema financiero que, cuando se asusta, prefiere peajes que algoritmos. Aburrido, sí. Pero rentable.
Google ya no solo quiere vender anuncios. Quiere venderte un trabajador. Jonathan analiza al nuevo “empleado perfecto” del capitalismo tardío. ¿Asistencia digital o esclavitud con interfaz elegante? ¿Liberación del tiempo humano o reemplazo quirúrgico del trabajo incómodo? La narrativa es optimista. El trasfondo es brutal. En este episodio conectamos a Google, OpenAI, Anthropic y Microsoft con una pregunta más antigua que la computación: ¿qué hace una civilización cuando puede delegar el trabajo duro? En el Renacimiento fueron los esclavos. Hoy son los agentes.
Y como cada lunes, Fernando Santa Cruz aterriza el futuro en cinco golpes: una IA con memoria de elefante, videos imposibles de distinguir de la realidad, Google usando tu vida privada como base de datos, OpenAI queriendo cobrar regalías de tus descubrimientos y Microsoft advirtiendo que la IA puede perder su “permiso social para existir” si no demuestra utilidad real. Esto no es un episodio sobre tecnología. Es sobre poder, trabajo, dependencia…
¿El Banco de México se está preparando para una tormenta global acumulando oro… o sólo está viendo cómo sube su precio? En este episodio de Parteaguas, Jonathan Ruiz conecta tres hilos que hoy mueven al dinero: la presión política de Donald Trump sobre la Reserva Federal, el nerviosismo silencioso de los bancos centrales frente a un dólar más débil y las decisiones de inversión en una era dominada por ruido tecnológico y euforia por la inteligencia artificial.
Además, una lección quirúrgica de estrategia empresarial, a cargo de Juan Carlos García Barcala: cómo la cooperativa Pascual se adelantó a Coca-Cola y Pepsi con una jugada fiscal y de portafolio que convierte un nuevo impuesto en ventaja competitiva. No es innovación por moda, es innovación por supervivencia.
Un episodio para quienes quieren entender qué hacen realmente los grandes jugadores cuando la política se mete con los bancos centrales, por qué el oro vuelve a importar y cómo pensar tu empresa —o tu dinero— cuando el mercado promete mucho… pero cobra por adelantado.
Donald Trump amenaza, el mundo tiembla… y Wall Street cobra. Luego se retracta, los mercados respiran, y alguien gana millones en lo que dura una canción de The Doors. Coincidencia, le llaman. Volatilidad, dicen los comunicados. Negocio, dirían otros. En este episodio, Jonathan habla de cómo una frase presidencial puede mover índices, inflar Afores y convertir el caos geopolítico en rendimiento financiero. De por qué en un año “malo” muchos ahorradores mexicanos ganaron 16% sin hacer nada. Y de cómo la incertidumbre —aranceles, guerra, IA, egos nucleares— se ha vuelto el combustible más rentable del sistema. ¿Es el desorden una estrategia? ¿La calma es mala para el dinero? ¿Y qué hacen los mortales mientras los poderosos conocen el minuto exacto para comprar y vender? Una conversación incómoda sobre mercados nerviosos, política como espectáculo y el fin de aquella fantasía: que el mundo todavía se gobierna con seriedad.
Mientras Davos repite discursos y la política global parece un berrinche de adultos mal dormidos, el dinero —y la atención— están cambiando de cancha. Un fondo de Wall Street mete 100 millones de dólares en una liga mexicana de futbol americano. La Fórmula 1 se vuelve serie de Netflix. La FIFA imprime miles de millones. Piqué inventa ligas. El deporte femenino despega. Los fans compran tokens. Las criptos se suben a la tribuna.
En este episodio hablamos de por qué, en un mundo saturado de guerras narrativas, inteligencia artificial y líderes impredecibles, los inversionistas y el público están apostando por algo más primitivo y más poderoso: historias reales, finales claros, sudor, derrota y gloria.
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