Se viene denunciando que hay una selectividad penal que opera en función de género, clase, etnia y orientación sexual, persiguiendo y criminalizando, fundamentalmente, a las mujeres, lesbianas, travestis y trans de los sectores populares y migrantes.
Dentro de los contextos de encierro las condiciones en las que viven estos grupos demuestran una profunda desigualdad respecto a los varones. El acceso a derechos básicos como la salud, la salud menstrual, la educación y el trabajo se ven vulnerados especialmente en mujeres y disidencias y el trato indigno y la violencia institucional es mayor.
Para conocer más estamos en comunicación con Catalina Huth, ella es estudiante de Psicología en la Universidad de La Plata e integrante de la organización Atrapamuros, desde donde trabajan con personas privadas de la libertad en cárceles y ex detenides.