Pesadillas futuristas, coger sin besarse, usar máscaras para vivir, morir. En esta editorial aparece una imagen contundente sobre esos años pandemicos que -parecía- nos dejaban sin futuro, y aquí estamos otras vez en ese futuro fabricado: "Que el tiempo de la voluntad misma se haya acabado no es tan mala noticia, tal vez todo lo que querramos y le pongamos esfuerzo pueda no ser posible. Tenemos frente a nosotrxs una idea de futuro, tal vez un poco mas entreverada entre las cosas y los seres, un tiempo que no esta habilitado en las redes, un tiempo en donde lo humanamente posible esta conjurado y conectado entre lo que cambia y permanece: la luna, el eclipse, el brote de una semilla, la conciencia de no ser si en esa red de ciclo de tierra, cuidado, agua, mimos".