Las donaciones no se usaron para reforzar el armamento ni para proteger a los soldados del hambre y del frío. Los fondos fueron transferidos a cuentas de las Fuerzas Armadas. El oro se fundió y se subastó, pero hubo personas que reclamaron su devolución. Las bufandas terminaron en la basura.
Los conscriptos, antes de enfrentarse con los ingleses, debieron luchar con el clima y soportar a sus superiores sufrían tratos violentos que alcanzaron hasta la tortura por estaqueamiento. Estaban pésimamente equipados para el frío y la humedad de la zona, mal alimentados
El 14 de junio las tropas argentinas se rindieron, 649 de sus integrantes habían
muerto. A los sobrevivientes, los militares argentinos quisieron imponerles el silencio
sobre lo que había sucedido, de los que volvieron mas de 400 se suicidaron y los que sobrevivieron fueron condenados al olvido con graves problemas de salud, consecuencia de una guerra siempre injusta, como todas.