¿Qué pasaría si un día mamá y papá dejaran de decir “no”?
¿Si dieran permiso para todo… sin enojarse ni poner límites? Eso es justo lo que les pasa a Tania e Iker cuando una mañana despiertan y descubren que en su casa todo está permitido: dulces en el desayuno, no recoger el cuarto, no apagar las luces y hacer lo que quieran. Entre situaciones chistosas y decisiones inesperadas, los niños aprenderán que los límites también ayudan a cuidarnos… y que poco a poco podemos aprender a ponérnoslos nosotros mismos.
Un cuento divertido, cercano y perfecto para escuchar en familia y conversar después.