El devocional “Jugando Con Fuego”, basado en Salmos 50:21, nos confronta con una realidad peligrosa: muchas veces vivimos en pecado creyendo que Dios guarda silencio y que nada ocurrirá, pero esa aparente calma no es aprobación, sino paciencia y misericordia menospreciada; jugamos con Dios cuando normalizamos lo que le desagrada, fallamos, pecamos y pensamos que todo quedará oculto, sin entender que ese engaño es mortal, porque llegará el día en que Dios sacará a la luz todo lo que se hizo en secreto y nos llamará a rendir cuentas, recordándonos que Su santidad no puede ser burlada y que aún hoy nos llama al arrepentimiento.