Dios nos hace el llamado a amar su palabra, el celo de Dios no se compara al humano, Él es y siempre debe tomar el primer lugar en nuestro corazón, no se puede compartir con el mundo, si Él toma el primer lugar en nuestra vida nuestra eternidad será para alabar y glorificar su nombre, el tiempo que vivimos en éste mundo es muy corto más después de la muerte será una eternidad,