Dios ha puesto en nuestras manos un plan grande y maravilloso, pero que para llevarlo a cabo hay que eliminar a “a mi manera”, toda enfermedad del corazón y todo pesada carga de nuestros hombros, y entonces debemos convertirnos en aliados de Dios y casarnos con El Espíritu Santo que nos dará poder y fuerzas y nos hará fructíferos para llevar a cabo el plan de Dios.