¿Debemos los seres humanos ser agradecidos con Dios? ¿Por qué deberíamos serlo? ¿De qué manera podemos expresar nuestra gratitud hacia El?
Bienvenidos a esta aventura que he titulado: Una vida llena de gratitud.
El ser humano fue diseñado por Dios para adorarlo con todo su ser y vivir agradecido por su misericordia.
Pero tristemente el pecado ha afectado tanto al Ser humano que lo ha apartado de su diseño original tras una vida egoísta, una vida centrada en sí mismo; una vida donde solo busca su propia satisfacción y placer personal; una vida donde la gloria de Dios no tiene cabida.
Por eso el apóstol Pablo señala en Romanos capítulo 1 que el hombre tiene una terrible deuda de adoración y gratitud con Dios, que le será cobrada con su misma alma si no se arrepiente y cambia el rumbo de su egolátrica vida por medio de Cristo.
Porque cuando Cristo llega a nuestra vida, ella es re-direccionada a su propósito original, volviendo de nuevo a su diseño de gratitud y adoración a Dios.
Hoy hablaremos sobre un salmo maravilloso que nos desafiara a vivir una vida llena de gratitud. EL SALMO CAPITULO 100
Este es un salmo precioso, un salmo lleno de gratitud, gozo y alabanza.