“Ese mismo día, cuando llegó la noche, Jesús les dijo a sus discípulos: «Vamos al otro lado del lago.»
Cuando Jesús dice “vamos”, debemos tener paz y confiar en Él.
Entonces dejaron a la gente y atravesaron el lago en una barca.
Cuando Jesús quiere tener un encuentro contigo, a veces te apartará de la gente.
Salmo 23 en TLA: “puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado”.
Algunos fueron también en otras barcas.
De pronto se desató una tormenta.
El viento soplaba tan fuerte que las olas se metían en la barca, y esta empezó a llenarse de agua.
Entre tanto, Jesús se había quedado dormido en la parte de atrás de la barca, recostado sobre una almohada.
Los discípulos lo despertaron y le gritaron: —Maestro, ¿no te importa que nos estemos hundiendo?