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Si vamos a hablar de fe obligatoriamente tenemos que hablar de la obediencia, y vamos a estudiar una historia en la biblia que nos muestra que nuestra naturaleza transaccional también viene de la semejanza que tenemos con nuestro padre, Dios
Genesis 22 1-2 TLA
Éxodo 12:21-25, 27, 28 TLA
Moisés llamó a los jefes israelitas y les dijo: «Vaya cada uno de ustedes a buscar un cordero para su familia,
y mátenlo
para celebrar la cena de la Pascua.
Echen la sangre del cordero en una vasija, tomen luego unas ramas de hisopo y unten con ellas la sangre en los marcos de las puertas de sus casas.
Después de esto, nadie deberá salir de su casa hasta el día siguiente. Así, cuando nuestro Dios recorra el país para quitarles la vida a los hijos mayores de los egipcios, verá la sangre en los marcos de las puertas y pasará de largo. Dios no permitirá que muera ninguno de ustedes. »De ahora en adelante, ustedes los israelitas tendrán la obligación de obedecer siempre estas instrucciones que Dios les ha dado. Cuando vivan en la tierra que Dios prometió darles, celebrarán esta misma ceremonia todos los años ustedes les dirán:
“Esta cena es la Pascua que celebramos en honor de nuestro Dios. Cuando él recorrió todo Egipto para matar a los hijos mayores de los egipcios, pasó de largo frente a nuestras casas y nos libró de la muerte”». Cuando Moisés terminó de hablar, todos los israelitas se arrodillaron y adoraron a Dios, y luego hicieron lo que Dios les había ordenado a Moisés y a Aarón.
Marcos 11:1-9 TLA
Jesús y sus discípulos llegaron al Monte de los Olivos, cerca de los pueblos de Betfagé y Betania, y de la ciudad de Jerusalén.
Allí, Jesús dijo a dos de sus discípulos: «Vayan a ese pueblo que se ve desde aquí. Tan pronto como entren, van a encontrar un burro atado, que nunca ha sido montado. Desátenlo y tráiganlo.
Si alguien les pregunta por qué lo están desatando, respondan: “El Señor lo necesita y pronto lo devolverá.”»
Los discípulos fueron al pueblo. Allí encontraron un burro atado en la calle, y lo desataron.
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