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En este mensaje, la Palabra nos confronta, mostrándonos que en este reino hablar es fácil, pero la perseverancia es lo que realmente nos lleva a desarrollar el carácter de Cristo y alcanzar la victoria.
Entre las historias que encontramos en la Biblia, destaca la de Sama, mencionada en 2 Samuel 23:11 (NTV). Aunque se habla poco de él, lo que se dice es suficiente para entender una gran verdad: si Dios te ha dado algo, debes luchar por ello hasta el final.
"Sama no cedió terreno en medio del campo... Así que el Señor le dio una gran victoria."
Este pasaje nos enseña la importancia de defender aquello que Dios nos ha confiado, incluso en medio de las dificultades. Tener raíces profundas en Él nos permite plantarnos firmemente en la fe y persistir como valientes que creen en Su propósito. Vale la pena luchar por lo que Él nos ha dado.
Además, sabemos que Dios no necesita multitudes para obrar. Lo vemos reflejado en la historia de Gedeón, quien peleó con solo 300 hombres. Sin embargo, eran 300 guerreros enfocados y determinados. Lo único que Dios requiere es un corazón firme.
Sobre todo, debemos recordar que Dios no es una opción entre muchas; Él es la única opción. Jesús dijo: "Yo soy el camino." Aunque haya muchos caminos, fuera de Él solo llevan a la perdición.
En este mensaje vemos cómo Dios depositó su esencia en nosotros al crearnos.
Génesis 1:27 (PDT)
"Así que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza; creó al varón y a la mujer."
Dios creó la piedra, el granito, el mármol… Él diseñó la materia prima, pero fueron los primeros hombres quienes, usando su creatividad, transformaron esos elementos en ladrillos y edificaciones.
Jesús, durante su caminar en la tierra, manifestó el poder creativo del Padre de maneras extraordinarias:
- Convirtió agua en vino.
- Resucitó a Lázaro con un llamado.
- Caminó sobre las aguas, desafiando las leyes naturales.
Cada milagro de Jesús refleja la creatividad divina en acción, mostrándonos que el máximo exponente de la creatividad es el Padre.
En esta segunda parte del mensaje Trapos Viejos, nuestro Pastor profundiza en la importancia de discernir lo que poseemos, recordándonos que Dios obra milagros con lo que cada persona tiene en sus manos.
Cada acción dentro de Su reino produce un resultado.
Jeremías, atrapado en la cisterna, encontró imposible descansar. Sin embargo, en el libro de Lamentaciones dejó testimonio de que, al invocar el nombre de Jehová, Él se acercó.
Acercarse a Dios nos da la certeza de que en Él encontramos el socorro oportuno. Para Él no hay nada imposible; incluso unos trapos viejos pueden ser el instrumento para cumplir lo que ha prometido sobre nuestras vidas.
En este mensaje, nuestro Pastor Greyvin nos lleva a una escena impactante de la vida de Jeremías cuando es arrojado a una cisterna (Jeremías 38:6-13). En este capítulo, los oficiales del rey Sedequías apresan a Jeremías y, en un acto cruel, lo lanzan a una cisterna que, lejos de contener agua, estaba llena de lodo.
Sin embargo, a través de unos trapos, es sacado de aquel lugar, recordándonos que Dios puede utilizar hasta lo más insignificante para librarnos del sitio donde el enemigo intenta colocarnos, donde la prueba nos abruma. El Señor cuida hasta los más íntimos detalles cuando se trata de sus hijos.
Como hijos de Dios, debemos comprender que en Cristo tenemos libertad, sanidad, transformación y salvación. Así como Jesús levantó al hombre paralítico sin que dependiera de que alguien lo introdujera en el estanque de Betesda, también nosotros no dependemos de nada más que de Cristo en nosotros.
En este mensaje, el Pastor Greyvin nos enseña que, desde el momento en que comenzamos a hablar de manera diferente, empezamos a ver un cambio en nuestra vida. Al adoptar el lenguaje de Dios, el lenguaje de fe, y al profundizar en las Escrituras, nuestras palabras se transforman.
Es fundamental escuchar la voz de Dios cada día, pero muchas veces no hablamos como hijos, lo que nos impide percibir Su dirección. Isaías tuvo una experiencia poderosa al reconocer la impureza de sus labios. Entonces, un ángel tocó su boca con un carbón encendido, quitando su culpa, perdonando sus pecados y permitiéndole escuchar con mayor claridad la voz de Dios y Sus instrucciones.
Debemos hablar como hijos de Dios, porque en nuestras palabras hay poder. Somos embajadores del reino de nuestro Padre y nuestras declaraciones deben reflejar Su verdad.
Tuvimos el privilegio de recibir en casa al profeta Daniel Piedra, quien compartió una poderosa palabra. Nos enseñó que el corazón que recibe una palabra profética nunca será el mismo que aquel que experimenta su cumplimiento, pues en el proceso, Dios transforma, prepara y fortalece.
Además, nos recordó la importancia de honrar el pacto de Dios, un pacto eterno que trasciende el tiempo y sigue vigente hasta el día de hoy. Todo aquello que no está bajo Su pacto queda expuesto al juicio, lo que nos insta a permanecer firmes en Su voluntad y bajo Su cobertura.
Este mensaje, basado en 1 Samuel 30:1-8, nos recuerda que perder algo no significa el final. En Dios, la pérdida no es definitiva, sino una oportunidad para experimentar Su gracia y restitución.
Cuando enfrentamos tiempos difíciles, debemos:
Sabemos con certeza que la restitución que Dios trae nunca es igual a lo que perdimos—Él siempre da mucho más.
A través de este poderoso mensaje, Dios nos recuerda que el desierto es una etapa esencial en nuestro caminar, pues en él somos transformados, acercándonos y enamorándonos aún más de nuestro Creador.
El desierto no es solo un lugar de prueba, sino de propósito. Allí, todo cobra sentido. Como nos enseña Deuteronomio 8:2 (RVR1960):
"Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos."
Pasar por el desierto nos:
Es en la prueba donde Dios revela su fidelidad y nos equipa para lo que vendrá.
A través de esta prédica, el Señor nos guía con instrucciones para vencer las mismas palabras que el enemigo ha utilizado para atacar a los hijos de Dios.
El mensaje nos invita a reflexionar sobre la importancia de discernir la voz de Dios, fortalecer nuestra fe y caminar en Su verdad, asegurándonos de que las palabras del enemigo no desvíen nuestro camino.
Se trata de Cristo, el que no tuvo egoísmo, reservas y condiciones. Él vino a la tierra, sin dejar de lado a nadie, no se deja influenciar por los errores, no deja de amarnos, aún cuando le fallamos, porque Él dijo que nos amaría hasta el final.
Nos dió beneficios como:
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