“Para muchos creyentes es relativamente cómodo permanecer a la orilla del propósito de Dios para su vida, donde el compromiso y el esfuerzo no son significativos, sin embargo Dios desea que emprendamos la aventura de caminar con él, y que seamos fieles y constantes, moviéndonos en acuerdo con su Espíritu, confiando que todo cuanto de nosotros invirtamos en su reino nos producirá una riqueza futura que vale más que todos los tesoros del mundo”