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Or


Grillos. Cucarachas. Ballet.
Tres cosas que, en principio, no tienen nada que ver.
Y sin embargo, esta semana acabaron hablando de lo mismo.
De lo que sale cuando cae la noche. De lo que escondemos durante el día. De esas grietas —de una casa, de una etapa, de una misma— por las que se cuelan el cansancio, la pena, las ideas y también las ganas de cambiar.
En este episodio os cuento por qué los grillos empezaron a parecerme una señal de vida, por qué las cucarachas se convirtieron en el símbolo de un límite, qué pasa cuando dejo el móvil y enciendo una vela, por qué el neroli me abre una compuerta emocional y cómo volver al ballet después de 19 años me está recordando algo muy simple: todavía puedo.
También hablamos de aburrirnos, de dejar espacios vacíos, de rituales nocturnos, de pensamientos hiperactivos y de esa pregunta incómoda:
¿Qué haces tú cuando todos duermen y ya nadie necesita nada de ti?
Porque quizá la noche no empiece cuando nos metemos en la cama.
Quizá empiece cuando dejamos de estar disponibles para todo lo demás.
Estar también es hacer
Episodio 1 · Temporada 2
Vuelvo.
Un año después, aquí sigo, grabando sin guión.
En este primer episodio de la temporada 2 hablo desde el cansancio real: del cierre de un máster que se ha alargado dos años, de la maternidad, de la ausencia, del cuerpo que pide parar, de la menstruación, de la culpa por no ser productiva y de esos días en los que no hacer nada también es necesario.
Un episodio grabado en miércoles, en casa, sola, sangrando, con una taza de chocolate caliente que se enfría una y otra vez, mientras todo lo que “debería hacerse” espera.
No hay conclusiones.
No hay lecciones.
Solo una pausa.
Porque a veces, estar también es hacer.
Este no es un episodio de balance.
Tampoco una lista de propósitos.
Es una grabación hecha caminando,
desde un campo,
desde el cuerpo,
desde la conciencia de lo vivido.
Después del miedo,
después del silencio,
después de creer que había vacío
y descubrir que había suelo.
Un cierre de ciclo sin épica.
Una voz que se sorprende a sí misma.
Una manera de estar presente
sin optimizar la vida.
El último de 2025.
Hay días que parecen rutinarios… hasta que descubres que en realidad estás planchando tu libertad. La víspera de mi vuelta al trabajo, después de más de un año de baja, me encontró con una tabla de planchar, una taza de fleur d’oranger y un corazón en calma tensa. Entre goteras, ropa colgada y un apartamento de ‘mientras tanto’, entendí que no volvía solo al instituto: volvía a mí misma.
Este episodio es un viaje entre el miedo y la confianza, entre el caos y el renacer. Un umbral invisible que quizás también reconozcas en tu propia vida.
Una noche más, desde mi tumbona a las 23:33, abro el micro sin guion y sin filtros.
Hablo del cansancio invisible, del yoga cuando no apetece, del cuerpo que empieza a escucharse, del placer sin culpa y de los límites que se están dibujando en mi vida.
Lloré viendo Britain’s Got Talent, volví al bikini después de años, me enfrenté a mi jefe y me dije, por fin: “quiero habitarme, aunque me falten raíces.”
Si estás en un momento de transición, si te sientes demasiado sensible, si estás cansada de salvar a todo el mundo o de no saber a dónde perteneces…
Este episodio es para ti.
Esta vez no hay tormenta, pero sí cicatrices.
Grabado desde la tumbona, a 23 grados, con la noche cayendo y los insectos alborotados.
Hablo de lo que pasa cuando vuelves al trabajo después de una baja larga y tu cuerpo ya no es el mismo.
De lo que se siente al pasar de Madame a Becaria.
Del miedo real, de las piernas que no responden, del mar que ya no calma.
De todo eso que no te enseñan cuando la vida se rompe un poco y tienes que aprender a recomponerte sin manual.
EPISODIO 4 – Un domingo en Invernalia
Hoy grabo desde un bosque de Las Landas, con fiebre, con el alma en carne viva y sin fuerzas. No tenía intención de hacer un episodio, pero necesitaba hablarme, contar lo que siento, y este lugar —que ha sido tantas veces mi refugio— me pidió que lo hiciera.
En este “domingo en Invernalia” comparto lo que no siempre se dice: el burnout, la rabia, la tristeza, la carga invisible, la maternidad real, el duelo por los objetos que llevan historia, la hipersensibilidad como don y como peso. Me siento sola, cansada, desbordada… y a la vez viva, consciente de que a veces hay que estar off para poder volver a una misma.
Este episodio es un susurro desde el bosque,
una conversación sin guion,
un recordatorio de que no pasa nada por estar así,
porque incluso desde la sombra,
también se puede sembrar luz.
Este episodio no nació cuando yo quería.
Nació cuando quiso él.
En medio de la fiebre de mi hijo, el agotamiento, el silencio, y una imagen que me atraviesa desde niña: una mujer flotando en el Mar Muerto con un periódico entre las manos.
Esa mujer soy yo.
Esa mujer fue mi madre.
Este episodio es una ofrenda, una confesión íntima,
un acto de memoria viva.
Si alguna vez has perdido a alguien que sigue vivo en ti, si sostienes, si flotas, si resistes…
Esto es para ti.
Gracias por estar. Por escuchar sin guion. Por sentir conmigo.
— Paula.
Todos tenemos dementores en la vida: momentos de incertidumbre, miedo, agotamiento o dolor que nos roban la energía y nos dejan en pausa. Pero también tenemos la capacidad de invocar nuestra propia luz, nuestro Expecto Patronum.
En este episodio, comparto cómo he aprendido a encontrar claridad en la oscuridad, cómo confío en el proceso incluso cuando todo parece incierto y qué herramientas me ayudan a transformar lo que pesa en algo que impulsa.
🎧 Si alguna vez has sentido que te apagas, este episodio es para ti.
A veces la vida no sigue el guion que teníamos en mente. Lo que iba a ser un día tranquilo se convierte en caos, y lo que parecía insignificante acaba dejándonos sin palabras. En este episodio, entre gripe, imprevistos y un corderito huérfano, reflexiono sobre lo que sucede cuando soltamos el control y dejamos que las cosas sean como son. Porque tal vez, en lo imperfecto, en lo inesperado, es donde realmente ocurre la magia.
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