Sam Peckinpah dirige en 1973 esta elegía crepuscular que narra el fin de una era a través de la persecución de Billy el Niño por su antiguo compañero convertido en sheriff.
La cinta explora la melancolía de la traición y la pérdida de la libertad frente al nuevo orden económico, con James Coburn y Kris Kristofferson como dobles enfrentados.
Enmarcada por la música de Bob Dylan, la obra trasciende su cruda violencia para convertirse en un retrato lírico sobre el destino trágico de los últimos mitos del Oeste.