Con la maniobra de forzar la sustitución de los rectores del CNE antes de que cumplieran su período legal de siete años , el gobierno actúa con mucha astucia y malicia a fin de lograr al menos los siguientes objetivos:
Abortar la restauración del prestigio institucional del CNE
Dificultar la elección primaria de la Plataforma Unitaria
Evitar la conformación de una poderosa maquinaria electoral opositora
Enfocar el debate nacional en la agenda electoral y no en la crisis económica
Agravar la desconfianza en el voto y aumentar la apatía electoral