
Sign up to save your podcasts
Or


Pentecostés no vino sobre hijos super-espirituales.
Vino sobre los que hacía solo unos días atrás habían abandonado a Jesus.
Pedro lo negó. (Después de jurar lealtad)
Todos se dispersaron como cobardes…
Algunos volvieron a sus antiguas vidas.
Fallaron… Dudaron de su fe… Se escondieron.
Y sin embargo…
¡Sobre ellos se derramó el Espíritu Santo!
Esto te dice algo muy importante:
Tus fallas no te descalifican para recibir el Espíritu Santo.
Tu debilidad no impide que Dios quiera usarte.
Si estás aquí con hambre de Dios… ¡eres candidato para un Pentecostés!
By ROBERTO PINO LEALPentecostés no vino sobre hijos super-espirituales.
Vino sobre los que hacía solo unos días atrás habían abandonado a Jesus.
Pedro lo negó. (Después de jurar lealtad)
Todos se dispersaron como cobardes…
Algunos volvieron a sus antiguas vidas.
Fallaron… Dudaron de su fe… Se escondieron.
Y sin embargo…
¡Sobre ellos se derramó el Espíritu Santo!
Esto te dice algo muy importante:
Tus fallas no te descalifican para recibir el Espíritu Santo.
Tu debilidad no impide que Dios quiera usarte.
Si estás aquí con hambre de Dios… ¡eres candidato para un Pentecostés!