Todos amamos hablar de avivamiento.
Nos emocionamos con el fuego,
con la gloria,
con la presencia de Dios…
Pero pocas veces entendemos la verdad más dura del avivamiento:
¡El fuego de Dios no se sostiene solo con emociones y buenas intenciones!
El fuego del avivamiento se sostiene con orden.
Requiere un pacto.
Requiere sacrificios.
Requiere compromiso
Requiere leña constante.
El problema es que muchos quieren el fuego…
pero no quieren la disciplina que alimenta ese fuego.
Quieren la gloria…pero estan dispuestos a pagar el precio de esa gloria.
Claman por avivamiento… pero abandonan los compromisos que sostienen el avivamiento.
Eso le pasó a Israel en tiempos de Nehemias…