Este texto analiza la crisis existencial contemporánea mediante un diálogo entre la filosofía clásica y la psicología moderna para explicar por qué la comodidad actual genera apatía. El autor utiliza el concepto de angustia de Kierkegaard para demostrar que el exceso de opciones y la falta de compromiso profundo resultan en un vacío emocional. Complementando esta idea, se recurre a la Eudaimonía de Aristóteles para proponer que la verdadera plenitud surge del esfuerzo y la práctica de la virtud, en lugar del placer pasivo. Asimismo, integra la Logoterapia de Viktor Frankl, subrayando que el motor humano fundamental es la búsqueda de un propósito que trascienda el bienestar material. Finalmente, el ensayo conecta estas teorías con referencias de la cultura popular, como el cine y los videojuegos, para ilustrar cómo el sentido de la vida se construye superando la adversidad. La obra concluye que la superación del nihilismo moderno requiere transformar la libertad en responsabilidad y acción creativa.