Hubo un tiempo en que Torrejón de Ardoz era una ventana abierta a Estados Unidos. Mientras España avanzaba a su propio ritmo, junto a la base aérea aterrizaban coches enormes, música nueva, costumbres diferentes y una forma de entender la vida que parecía llegada de otro mundo.
En este episodio converso con Narciso, que vivió aquella época siendo un niño y conserva intactos muchos de aquellos recuerdos: la presencia de los militares estadounidenses, el ambiente de la ciudad y la fascinación que despertaba todo lo que llegaba del otro lado del Atlántico. Una fascinación que años más tarde le llevaría a cumplir un sueño muy americano: conducir un Cadillac Eldorado descapotable.
Antes de eso, una reflexión sobre las rotondas, los intermitentes y esa extraña costumbre que tenemos algunos conductores de ocultar nuestras intenciones hasta el último segundo.
Porque conducir, igual que convivir, suele funcionar mejor cuando pensamos un poco en los demás.