Hermanos y hermanas: Hoy, Domingo XXIV del Tiempo Ordinario somos invitados a perdonar sin condiciones, sin hacer cuentas, sin mezquindad. Somos perdonados por Dios una y otra vez. Jesús ha dado su vida por damos el perdón y la salvación y pagó un precio inconmensurablemente alto y muchas veces nos cuesta tanto perdonar cosas tan pequeñas. Pidamos la gracia al Señor, de perdonar de corazón.