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La prisa es un gran enemigo de nuestra vida, en la actualidad muchas personas no saben cómo mantenerse emocionalmente sanos y espiritualmente vivos.
Pero Jesús nos enseña a amar lento y a caminar con calma.
Cuando aprendes a detenerte y hacer las pausas correctas comienzas a disfrutar la vida en toda su plenitud.
Disfruta la segunda parte de esta serie, será de gran bendición!!
La prisa es un gran enemigo de nuestra vida, en la actualidad muchas personas no saben cómo mantenerse emocionalmente sanos y espiritualmente vivos.
Pero Jesús nos enseña a amar lento y a caminar con calma.
Cuando aprendes a detenerte y hacer las pausas correctas comienzas a disfrutar la vida en toda su plenitud.
Disfruta la primera parte de esta serie, será de gran bendición!!
Cierre de nuestra serie Respira.
Aprendimos a soltar todas las cosas que no nos dejan respirar en la vida, deudas, emociones, desamores, falta de perdón, falta de fe, y todas las cosas que no nos permiten avanzar.
Respira...Que nada te robe el aliento!!
"Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza". EFESIOS 6:13
VIVIR MEJOR SU VIDA A VECES es difícil. Muchos se dan por vencido fácilmente cuando las cosas no salen como desean, o cuando enfrentan alguna clase de adversidad. En vez de perseverar, se desmoronan. Al poco tiempo se sienten tristes y desanimados, lo cual es comprensible, especialmente si han estado luchando con un problema o debilidad durante mucho tiempo. No es raro llegar a un punto en el cual cedemos.
Pero debemos ser más decididos. La buena noticia es que no tenemos por qué quedarnos en el foso. Aunque no lo demostremos por fuera, debemos levantarnos por dentro. Debemos tener una actitud y una mentalidad de vencedores, y mantener una actitud de fe.
Siga levantando su corazón, mente y voluntad.
"Alabaré al Señor en todo tiempo; a cada momento pronunciaré sus alabanzas". SALMO 34:1 NVI
LA VIDA ESTÁ RELACIONADA con escoger bajo qué perspectiva veremos las cosas. Podemos quejarnos de nuestro jefe, o agradecerle a Dios por nuestro trabajo. Podemos quejarnos por tener que cortar el césped, o agradecerle a Dios porque tenemos un hermoso patio. Podemos quejarnos del precio de la gasolina, o agradecerle a Dios que tenemos un automóvil.
Hace unos años me encontraba conduciendo bajo una lluvia muy fuerte. Perdí control del automóvil y resbalé en la carretera, chocando contra la defensa y casi chocando contra un enorme camión. Sorprendentemente, salí del accidente sin un rasguño, pero mi automóvil quedó arruinado. Un amigo pensó que yo iba a estar mal por lo de mi automóvil, pero yo solo estaba agradecido de estar vivo.
He programado mi mente para exaltar a Dios continuamente.
"Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre". SALMOS 100:4 NVI
ME GUSTA EMPEZAR EL DÍA agradeciendo a Dios por las cosas básicas: "Padre, gracias por mi salud. Gracias por mis hijos, gracias por mi familia, gracias por mi hogar. Padre, gracias por todo lo que has hecho por mí". Incluso cuando oro, la mayor parte de mis oraciones tiene que ver con dar gracias a Dios.
Amigo, Dios conoce sus necesidades. Él sabe lo que va a decir incluso antes de que lo diga. No hay nada malo en pedirle cosas a Dios. Las Escrituras nos dicen claramente que debemos acudir a Él para satisfacer nuestras necesidades, pero debemos pasar más tiempo alabándolo por su bondad que pidiéndole.
Debemos pasar más tiempo agradeciendo a Dios por lo que ha hecho, que pidiéndole cosas nuevas.
“¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud, y jubilosos proclamen sus obras!”. SALMOS 107:22
NUESTRA VIDA PODRÍA DAR UN giro de ciento ochenta grados si tan solo cambiáramos nuestra perspectiva y comenzáramos a ser más agradecidos. Recuerde esto: independientemente de cuántas cosas negativas haya en su vida, a alguien le encantaría estar en su lugar. Quizá no tenga el trabajo perfecto, pero si estuviera sin trabajo y no pudiera pagar sus cuentas durante seis meses, le aseguro que desearía tener su antiguo trabajo.
La actitud ha de ser: "Puede que este trabajo no me guste, pero es una bendición tenerlo. Quizá no me guste esta casa donde vivo, pero ¿qué haría si no tuviera donde vivir? Quizá no disfruto particularmente de la persona con guie me casé, pero ¿qué pasaría si esa persona algún día se fuera?".
Necesitamos observar nuestra situación desde un punto de vista diferente.
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