La presencia del cáncer en los seres vivos data de hace varios siglos; la enfermedad fue detectada en momias del antiguo Egipto en el año 3000 a.C., en cuyos huesos se observaron masas, un indicio de osteosarcomas en humanos. Sin embargo, curiosamente, las primeras huellas del cáncer en el mundo fueron detectadas en la especie canina y tienen aproximadamente 11.000 años de antigüedad. El Instituto Sanger de Cambridge dirigido por la investigadora Elizabeth Murchison, identificó en perros de esa época el ADN de lo que hoy conocemos como el Tumor Venéreo Transmisible (TVT).
En Colombia, el cáncer en perros se presentaría desde la llegada de los españoles a nuestros territorios. De acuerdo con narraciones orales, había ejemplares de estos animales que acompañaban a algunos viajeros, pero infelizmente no hay evidencia escrita de ese dato. Según estudios basados en el archivo de neoplasias mamarias caninas en la ciudad de Medellín, se dice que para el año 1968 en dicha ciudad se dieron las primeras manifestaciones de la enfermedad; allí se reportó la presencia de tumores en la glándula mamaria en caninas.