Hay que aceptar que al corazón a veces lo rompemos nosotros, por intentar mantener en nuestras vidas a alguien que se fue, que no nos quiere ver ni en fotos.
Hay que entender que si ayer pudimos solos, hoy no necesitamos de otros, que debemos hacer magia con nuestros pedazos.
Que más allá de toda crisis nos esperan nuevos abrazos.