Un árbol no crece porque una sola rama sea fuerte. Crece porque la vida recorre todo el tronco y alcanza cada rama.
Así también sucede en la iglesia. Cristo es la fuente de la vida. Él equipa, fortalece y hace crecer a su pueblo cuando cada miembro responde con fidelidad al llamado que recibió.
"…según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor."
Efesios 4:16 (RVR1960)