Desde lo profundo de nuestra historia, la pregunta sobre lo común o lo diferenciable nos acecha como una fantasma insoportable. Nos vemos parecidos, nos creemos diferentes, nos sabemos iguales, pero no dejamos de preguntarnos ¿Qué es el ser? ¿Qué significa ser persona? ¿Es la diferencia siempre un reflejo de la jerarquía entre los seres? Desde el borde de la Edad Media, Duns Escotto nos propone pensar el ser desde la Haecceitas, desde lo que hace de cada ser único e irrepetible. Nuestra tercera parada, entonces, es una estación ontológica, donde buscaremos en la univocidad encontrar como podemos ser iguales en la diferencia.