Continúa esta saga dedicada a la fascinación, capítulo 8: Hay frases potentes, fundantes, irremplazables. Ideas que movieron el piso y que hoy, cuando las releemos, podemos seguir oyendo el eco que provocaron cuando chocaron contra el status quo. De todas ellas, hubo una idea que como caballo de Troya, rompió y abrió toda una dimensión del pensamiento que venía pulsando por salir a la luz. “Mujer no se nace, mujer se hace”, sostuvo Simone de Beauvoir y la potencia de este enunciado cayó como un martillo sobre la historia de la filosofía. ¿Qué significa ser y que no ser? Y ¿Ser mujer? Nuestra octava parada es la fascinación que nos produce el poder de esta frase, la aparición de la mujer en la filosofía y la ruptura de un equilibrio hecho a medida solo de los hombres.