La historia nos relata el interior de una pizzeria elegante y moderna, con mesas de madera, sillas de cuero, lámparas de cristal y un gran horno de leña. En el fondo, se escucha una música italiana…
animada.
En el mostrador, vemos a LARRY (35), un hombre pelirrojo, de ojos verdes, con un bigote fino y un delantal blanco. Lleva un auricular inalámbrico y habla con un acento italiano muy marcado.
LARRY: (al auricular) Sí, sí, señor Rossi, su pedido está listo. Dos pizzas familiares de cuatro quesos, una ensalada caprese y una botella de vino tinto. Sí, sí, se lo llevo yo mismo en mi Ferrari. No se preocupe, llego en diez minutos. Grazie, grazie, arrivederci.
LARRY cuelga el auricular y sonríe. Coge las dos cajas de pizza y las pone en una bolsa térmica. Luego, toma la ensalada, el vino y la cuenta. Se dirige a la puerta, donde le espera un cliente.
CLIENTE: Hola, Larry. Vengo a recoger mi pedido. Una pizza margarita y una coca-cola.
LARRY: Hola, amigo. Aquí tienes tu pizza y tu bebida. Son quince dólares.
CLIENTE: Gracias, Larry. E