En los capítulos 32 al 34 de Ezequiel, se abordan temas como el juicio de Dios sobre Egipto, la responsabilidad de Ezequiel como profeta y el cuidado de Dios hacia su pueblo. En el capítulo 32, se lamenta la caída del faraón y se anuncia su destrucción. En el capítulo 33, Ezequiel es llamado a advertir al pueblo de un juicio venidero y a llamarlos al arrepentimiento. En el capítulo 34, Dios condena a los pastores de Israel y promete cuidar y pastorear a su pueblo. Estos capítulos apuntan al Evangelio, mostrando a Jesús como el buen pastor que da su vida por sus ovejas.
Dios tiene el poder de juzgar a las naciones y cumplir sus promesas.
Los profetas tienen la responsabilidad de advertir y llamar al arrepentimiento.
Dios cuida y pastorea a su pueblo, incluso cuando los líderes humanos fallan.
Jesús es el cumplimiento de las promesas de Dios y el buen pastor que da su vida por sus ovejas.