El árbitro del combate que terminó con Maximiliano Verón peleando por su vida, asegura que detuvo bien el pleito. “En la parte profesional, me siento perfecto: como árbitro, creo que la paré (a la pelea) en el momento exacto. En la parte humana, uno quiere que las cosas salgan bien”, dijo el referí, en diálogo con Planeta Boxing Radio.
González agregó que, aunque hubiera estado en juego el reglamento de la FAB, no hubiese hecho una cuenta de protección en ningún momento. “No hubiera hecho una cuenta de pie. Creo que no ameritaba. Cuando Verón se viene cayendo, lo agarro porque estaba Lemos y lo iba a rematar mientras se estaba cayendo. Si yo no me interpongo antes de que caiga, le pega cuando viene cayendo y con las manos bajas”, añadió quien, el sábado, en la localidad santafesina de Desvío Arijón, actuó como tercer hombre sobre el ring.
Asimismo, González contó que, después de la pelea que Verón perdió por nocaut técnico en el 8° round contra Gustavo Lemos, vio que “el Picante” se encontraba bien: “Después del combate, me lo crucé y vi que salía con Marcelo (Cerrezuela, su entrenador) y una chica. Estaba comiendo un choripán y tomando un vaso de gaseosa. Nos saludamos y se fueron. Es más, cuando paré la pelea y lo abracé y me dijo: “Bien, Mario, está bien”. Y, después, el médico también me dijo: “Está en tiempo y espacio, está todo perfecto”.
Por último, el árbitro indicó que durante el pasaje no vio nada extraño. Las dudas surgieron porque Verón, que no peleaba desde noviembre de 2019, se presentó en una división más baja del a habitual: siendo un wélter, peleó en superligero. “Estuve en el pesaje y no vi ni escuché nada raro; ningún problema”, cerró.