SI QUIERES LA SALUD, DECIDETE A PERDONAR
El hombre, es el único ser que se daña a sí mismo. Éste es un misterio, difícil de entender.
Porque todos los seres vivos tienen un instinto de conservación; pero parece que en el hombre, hay un instinto de autodestrucción.
Tal vez, el daño causado a otro tenga lógica; pero dañarse a uno mismo, es algo inexplicable.
Los enemigos, son inevitables; y entre más cerca, más peligrosos. Pero el peor enemigo, es el que llevamos dentro. Y tú mismo, puedes llegar a ser tu peor enemigo.
Hay enemigos, que nos dañaron en un determinado momento; pero nosotros, hemos venido arrastrando ese daño, hasta el día de hoy. Y eso, es lo peor que podemos hacernos.
Alguien dijo: “Lo que no es en tu año, no es en tu daño”. El enemigo nunca pensó lastimarnos por tantos años. Somos nosotros, los que hemos venido prolongando ese mal.
Ya lo dice el libro del Eclesiástico: “Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?”.(Sir.27).
No retengas el daño que te han hecho. Porque el daño retenido, contamina el alma; y acaba por dañar tu salud.
Por eso, si quieres estar sano, suelta todo lo que te lastima; y empieza por romper con tu pasado doloroso.
Cierto es, que no es fácil otorgar el perdón y reconciliarse con el pasado. Pero no hay que olvidar, que cuando no hay perdón tampoco hay plenitud de vida.
Si no puedes perdonar, pídele a Dios la fuerza para hacerlo.
Y esfuérzate en soltar lo que te lástima; no te sigas dañando con un mal que ya pasó.
Vive tu presente, porque éste, es con lo único que cuentas.
Pbro. Lic. Salvador González Vásquez