Aquella mañana no presagiaba ningún movimiento extraño, la brisa era suave y el mar en calma, pero bajo las aguas, un periscopio había fijado el rumbo y cargado un torpedo en oos tubos de proa…
Aquella infame mañana, un U-boot nazi, hundía un Sumergible Español en aguas de Málaga, y con él a casi toda la tripulación, a excepción de 3 hombres que la casualidad y la providencia les emplazó en la cubierta.
Hoy el Submarino C3 reposa en dos partes, en un fondo de fango a -64m de profundidad. Hay que bajar a verlo para sentir un escalofrío por las almas que alberga en su interior.