3 Junio
San Carlos Lwanga y compañeros mártires
2 Timoteo 1,1-3.6-12: “Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse
las manos”
Salmo 122: “A ti, Señor, levanto mis ojos”.
San Marcos 12,18-27: “No es Dios de muertos, sino de vivos”.
Se reconoce la grandeza y el verdadero valor de una persona cuando se
enfrenta a las dificultades y a los problemas graves. La primera lectura nos
presenta a Pablo en la cárcel ¿Está desanimado y triste? ¿Está Pablo
renegando o desconfía de Jesús? De ninguna manera. Al contrario desde la
cárcel envía palabras de aliento, consejos y exhortaciones a Timoteo. Lo
aconseja, y nos aconseja, que reavive la fe, el regalo que recibió de Dios por la
imposición de las manos. Podríamos pensar que esto se referiría solamente a
los sacerdotes, y mucho que lo necesitan en estos días, pero todo bautizado
también ha recibido el regalo de Dios y una misión que debe reavivar cada día.
No importan las dificultades, tenemos una tarea que se nos ha confiado en el
bautismo y que debemos cumplir con alegría y entusiasmo. Aunque sean
grandes los problemas, podremos decir como Pablo: “sé en quién en he puesto
mi confianza”. Y a nosotros también nos dice Pablo que no nos avergoncemos
de dar testimonio de nuestro Señor Jesucristo. Si tenemos la confianza en Él,
Él nos sostendrá. Pues no hemos recibido un espíritu de temor, sino de
fortaleza, de amor y de moderación. Las palabras de Jesús en evangelio
vienen también a fortalecernos en la lucha diaria contra las tentaciones y el
demonio. No temamos la derrota, Jesús está con nosotros y tenemos de
nuestra parte a un Dios vivo y Dios de vivos. No es un Dios de derrota y de
fracaso, sino que a través de las dificultades y los descalabros, vamos llegando
a la verdadera vida que nos ofrece. Nosotros vivimos gracias a un Dios que nos
infunde su espíritu. Nosotros creemos en un Dios que va más allá de las
estructuras y de las limitaciones que le presentan a Jesús, un Dios que va más
allá de la muerte y de la corrupción. Ojalá que este día con nuestra alegría, con
nuestro entusiasmo, nos manifestemos seguidores de este Dios de Vida.