Para la Corporación, las mujeres deben tener la plena certeza de que sus casos serán tomados con interés, abordados con enfoque de género y con exhaustividad por parte de las autoridades a quienes les compete adoptar medidas para prevenir, investigar y sancionar este tipo de conductas.
La Corte recordó que el escrache es una manifestación del derecho a la libertad de expresión y que cuando la víctima es quien realiza afirmaciones sobre violencia de género, este, en principio, prevalece respecto del buen nombre del denunciado o denunciada. En ese sentido, el juez debe analizar el contexto de violencia expuesto por la víctima y no imponer consecuencias desproporcionadas en su contra, con el fin de realizar un análisis justo de la situación.