¿Cuántas veces pediste y su respuesta fue un no?
Ese, No, es amor, aunque no lo veas.
Ese, No, no es castigo. Ese, No, no es abandono.
Ese, No, es de protección. Ese, No, es de formación. Y ese, No, es para que seas instrumento para otros.
Lo que a muchos les cuesta explicar es que Jesús, el Hijo de Dios, recibió el no. De todos. Hasta de su mismo Padre.
Padre nuestro, que estás en los cielos... y ese cielo guardó silencio en Getsemaní.
Y ese no... fue para un plan con propósito eterno.
Cuando Dios te dice que no, no te está rechazando. Te está redirigiendo. Te está vaciando para poder llenarte de él.