Existen diversas clases de muerte. En algunas, el cuerpo
perdura, en otras se desvanece por completo con el espíritu.
Esto solamente sucede, por lo general, en la soledad (tal es la
voluntad de Dios), y, no habiendo visto nadie ese final,
decimos que el hombre se ha perdido para siempre o que ha
partido para un largo viaje, lo que es de hecho verdad.