Pues les traigo esta noticia que es graciosa y al mismo tiempo triste por lo absurda de la misma.
Joseph Tartaro, un consultor de seguridad, decidió comprar su placa de auto con un nombre especial y como buen sistematólogo se decidió por la palabra NULL. ¿Qué creen que le pasó?
Si, efectivamente, cada que un policía de tránsito de california que usa el sistema de tránsito olvidaba capturar la placa en la multa, pues esa multa era cargada a nuestro buen amigo Joseph Tartaro. Recordemos que la palabra NULL es una palabra reservada en algunos lenguajes de programación y, aparentemente, el sistema de software de tránsito que maneja las multas está mal hecho en California y pues le cargó todas las multas.
Como ya se pueden imaginar, el proceso que tuvo que seguir para demostrar que le era físicamente imposible estar el mismo día en dos lugares diferentes a la vez a la autoridad gubernamental, fue completamente tortuoso.
Pues le llegaron a cargar 12,049 dólares o lo que viene siendo 240,980 pesos en multas. A ese grado le salió el chiste de tener una placa con el nombre NULL. Total, para no hacerles el cuento largo, este hacker tuvo que llegar hasta la corte para poder pedir que el sistema de multas le condonara las multas que no le pertenecían. Claro, Joseph tuvo que demostrar con papeles en mano cuáles multas no le aplicaban a su marca y modelo de auto.
¿Se imaginan tener que hacer ese proceso legal en su localidad o país?