“Es el peor final. A mí es como que me sacaron los brazos. No tengo más ganas de seguir. Ella era la primera, era todo para mí”.
Las palabras grafican a la perfección lo que el rostro de Mercedes demuestra. Una madre quebrada, triste y también con bronca, porque los alertas de su hija fueron varios y siente que nadie hizo lo suficiente para mantenerla protegida.